Un domingo cualquiera, antes de sentarnos a comer...
yo: hijo, por favor vigila en el portón, a ver si viene el hombre de las tortillas (acá andan en moto con una nevera vendiendo tortillas, pitan y pitan y es casi imposible que no te enteres que viene por ahi).
CM: sí mama (se pone sus chanclas) y le grita a su papá:- papaaaaá, voy a vigilar al hombre de las tortillas.
papá: ok, hijo.
Sale de su habitación, llega a la puerta de la sala, se dirige al portón, voltea de un lado al otro y regresa (todo esto en menos de dos minutos).
CM: mamaaaaaaaaá
yo: qué pasa??
CM: No, no viene el hombre de las tortillas (y regresa a sentarse a ver las "ticaturas")
papá y yo: muertos de risa.
jueves 4 de junio de 2009
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2 Comenta chicle de menta...:
Bueno, es que te faltó especificarle que se quedara ahí HASTA que llegara el hombre de las tortillas (me encantó el nombre y que te vendan las tortillas en bici a domicilio). Por voluntad de Cui no quedó.
Beso
si, es genial, porque llegan calientitas a la mesa, y no tienes que ir hacer fila, sólo que la masa es muy raro que la vendan así., y bueno, no consideré que "hombre de las nieves" ya había pasado en la camioneta, jajajaja. Abrazos.
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